El atlas Ocampo

  1 Casa de Victoria Ocampo - Barrio Parque
Me gustan las casas vacías de muebles e inundadas de luz. Me gustan las casas de paredes lacónicas que se abren, dejando hablar al cielo y a los árboles 

En un barrio de fastuosos palacios, árboles centenarios y ademán afrancesado, creación del paisajista francés Carlos Thays, se puede visitar la primera casa racionalista de Argentina, que construyó la escritora Victoria Ocampo  en 1926 y en la que vivió hasta 1940. Pionera en la arquitectura, en la decoración y admiradora de Le Corbusier, encargó al arquitecto Bustillo su proyecto, quien lo rechazó por estar fuera de los cánones estiliticos de la época,  afines al neoclásico francés.




  La muestra, en la planta baja de esta casa que hoy atesora y administra el Fondo Nacional de las Artes, se puede ver hasta enero de 2018 y cuenta este derrotero, con fotos y artículos de la revista Sur y de la escritora en viajes o con amigos, en una línea de tiempo que nos invita a pensar en hechos que sucedían por aquel entonces, en el mundo… Lugares y personas a los que Victoria volvía, en empecinada búsqueda. Esta exploradora, que hablaba de Cocó Chanel con la misma soltura, humor y elegancia con la que soltaba:  ….buscar otros nuevos -dioses-… 
¿No era lo que yo había presentido desde el momento que entrara en la casa de paredes claras? ¿No era yo también de los que van en busca de refugio?

 Creadora de la mítica revista Sur, faro cultural en aquel entonces, Victoria Ocampo, inquieta, teatral, despliega su vida en una línea atravesada por viajes propios, visitas esclarecedoras, afinidades electivas, encuentros transgesores y experiencias decisivas. Simultaneamente, se suceden las casas habitadas, algunas de ellas espacios consagratorios y otros de transición entre estéticas o entre etapas de su derrotero personal. Hay años germinales, años estacionales y años de eclosión en los que los proyectos adquieren entidad intelectual y material gracias a la convergencia de hechos, ideas y personas.
 Despojada de ornamentación, austera, la casa está compuesta por planos y cubos desde un pilar circular. La luz natural entra a raudales por los ventanales del piso superior, iluminando los salones, el escritorio, el piano, dando continuidad espacial a los cuartos. Sobriedad y liviandad; no hace falta música, una cree escuchar a Ravel, una imagina. Es una casa que, como su constructora, te muestra sin estridencias ni luces de colores, te lleva a imaginar aquellas reuniones de la Revista Sur y desear haber visto y escuchado.

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