Museo de los Inmigrantes


 Los habitantes de un país despliegan y comparten una historia en común que se nutre de relatos, tradiciones, mitos, quimeras, hazañas, proyectos en común, hechos y anhelos disímiles. Todos y cada uno abren distancias o acercan orillas.  Los habitantes de un país asumen una identidad que es caleidoscopica. Descendemos de los barcos y también de una historia propia y milenaria y de esta mixtura están las bases de lo que somos. 
 Construido a comienzos del siglo XX, el antiguo embarcadero y el hotel fueron la puerta de entrada  para recibir y alojar a los cientos y miles de inmigrantes que llegaron al país entre n de ultramar. 

 No sólo los alojaban: también se los entrenaba en distintos oficios, se brindaba atención médica y se procuraba que, a través de la lectura, conocieran la cultura del país que los recibía. Recorriendo los pabellones de lo que hoy es un Museo, es fácil evocar las llegadas en el depósito de equipajes, la extranjería y lejanía que se mitigaba a traves de postales y cartas despachadas desde la oficina de Correos y Telégrafos y la ilusión de progreso con una oficina de Trabajo, copiosa en postulantes.
 El predio de Dársena Norte alberga salas refaccionadas y recuperadas por la Universidad de Tres de Febrero.  El piso con sus mosaicos blancos originales,  el techo, las paredes y los marcos de los grandes ventanales con vista al Río de La Plata. 
 Para todos los hombres del mundo resume el viaje, el arribo, la inserción y el legado de los inmigrantes como ejes conceptuales de la muestra. Hay documentación, fotografías, objetos e intervenciones artísticas. Allí vemos, en el primer sector, la maqueta del trasatlántico que en 1913 hizo el recorrido Bremen - Buenos Aires, afiches de compañías navieras de la época y documentos de identidad originales.
 Todo era posible para aquellos hombres y mujeres de entonces. Progreso material, intelectual. Futuro. Y este sitio, prólogo de cada historia, de miles de historias, de vida. Y también de ideas y sueños disímiles que traían consigo el germen de su concreción. Aquí, en este país promesa. 





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