Un viaje extraodinario


Recorrimos la Ruta del arquitecto Salamone y conocimos parte de una obra colosal y sugestiva forjada durante cuarenta meses en plena llanura bonaerense.
“En los viajes siempre está la cuestión del tiempo”, dijo el guía y no hablaba del clima. 
La fotografía, la ficción literaria y cinematográfica,  la crónica y la biografía histórica la convirtieron en todo un hito de la arquitectura moderna en la pampa bonaerense. Hoy, se deja ver. Más bien, se impone. Edificios, pórticos y ornamentación de plazas son las pistas de un viaje por más de veinte pueblos y ciudades de la provincia de Buenos Aires que permiten vislumbrar algunas aristas y recovecos de este plan urbanístico que llevó cuarenta meses para su concreción. ¿Qué provoca esta desmesura de ángulos rectos y hormigón?  ¿Qué otro mapa se bosqueja recorriendo esta ruta? ¿Y qué hay del tiempo?
Racionalismo art- decó, modernismo, monumentalismo plagado de elementos industriales como ruedas y engranajes en escala gigante, cierto neofuturismo italiano, el estilo de Salamone resulta sugestivo en ese paisaje de casas bajas y vastos horizontes. Más de sesenta obras en hormigón armado o “piedra líquida”. No son sólo líneas rectas, torres y simetrías perfectas en una llanura de vastos horizontes. Es otra cosa.


La década infame

Los conflictos bélicos mundiales y un Dios, patria y hogar haciendo peso en la balanza neutralidad o fascismo en la que Argentina fluctuaba son el escenario del despliegue liderado por Salamone en aquellos parajes desolados de la pampa. Para dignificar el perfil oficial y paisajista de la región, Manuel Fresco, gobernador de la provincia de Buenos Aires por aquel entonces, le encarga al arquitecto la realización de edificios públicos para algunas ciudades pequeñas del interior provincial. Lo que Fresco dispone lo construye Salamone, era el dicho popular.
 En un tiempo récord de cuatro años, entre 1936 y 1940, la totalidad de las obras estarán finalizadas. En esos cuarenta meses el arquitecto proyecta y construye  portales de cementarios, mataderos, ornamentos y pisos de plazas, edificios para sedes municipales, en pueblos de pocas casas y extensa llanura.
  La huella de Salamone empieza a imprimirse en la Municipalidad de Gonzalez Chaves, con el matadero de Guaminí y el cementario de Saliquelló. Sigue con el Matadero de Balcarce, la plaza y escuela de Balcarce, la municipalidad de Rauch. Después las torres municipales de Guaminí y Carhué, los mataderos de Tres Lomas y Azul junto a las plazas de Azul y Coronel Pringles. A los pocos meses, Salamone termina la Municipalidad de Laprida y su matadero, casi al mismo tiempo que las municipalidades de Torquints, Pellegrini, Puán, Pirovano, Vedia y Urdampilleta mientras terminaba de bocetar sus obras maestras: la gran rueda-pórtico del Cementerio de Saldungaray, a la vera del arroyo Sauce Grande, la cruz gigante del cementerio de Laprida y el pórtico del cementerio de Azul.

Azul 
La ciudad cervantina, a 300 kilómetros de Buenos Aires, es el primer alto en la ruta de Salamone. Parece que en Azul, las calles con naranjos conducen a una obra de arquitecto. En pleno centro, la plaza San Martín con sus particulares baldosas romboidales, bancos, farolas, macetas y fuente proyectadas por el arquitecto. A sólo dos cuadras, en la esquina de Colón y Belgrano encontramos una de las pocas obras privadas de su autoría en la provincia: la Casa Daneri, contruída en 1938 y perfecto estado de conservación, de líneas rectas y balcón semicircular trasero. A unas cuadras de allí está el Parque Samiento, con su portal acuchillado de tres bloques de 18 metros de altura. Y el matadero, a dos kilómetros de la ciudad, en lo que era el viejo camino a Tandil.
Una de las obras emblema en Azul es el portal del cementerio que con sus 21 metros de altura y 43 de frente es considerada su “obra total” con la cruz en relieve, la sigla RIP, figuras ornamentales y un ángel cubista que de acuerdo a la luz del día cambia su expresión además de las galerías, el oratorio , el  crematorio y las áreas administrativas.
Parece construído por el diablo, soltó el intendente de Azul el día de su inauguración. No sea ingenuo, doctor. El diablo nunca hubiera llegado tan lejos, respondió Salamone con una carcajada mefistofélica.

Saldungaray

  A 10 kilómetros de Sierra de la Ventana, Saldungaray nos muestra la huella del arquitecto en todo su esplendor. En la plaza principal viene a nuestro encuentro el cuidador. Nos cuenta que tanto Salamone y a esta altura él, ya son famosos. Sabíamos del arquitecto, decimos. Si, yo recibí a  Mario Markic y estuve con él aquí mismo, donde ahora están ustedes. ¿Quieren saber las obras que van a ver?
 Su enumeración incluye los bancos de la plaza donde apoyamos las bicicletas, el mástil, la municipalidad, el mercado.  En las afueras, a la vera del arroyo, la rueda del Cementerio Municipal, esa gran rueda de hormigón que encierra una cruz latina y sostiene un Cristo donde las palomas hacen nido.
 No sólo palacios municipales, ornamentos y cementerios: otra especialidad del arquitecto fueron los mataderos. De vuelta a Sierra de la Ventana por el viejo camino de tierra, escondido entre la arboleda, pasando alambrados y en estado de abandono sigue en pié el predio del ex- matadero construido por el arquitecto.

Carhué y Villa Epecuén
 En noviembre de 1985, tras una temporada de lluvias desmesurada, los mil quinientos habitantes de Epecuén tuvieron que evacuar la villa tras el desborde del lago, que atravesó el muro de contención e inundó las calles del pueblo. Pasaron años donde el lago de sal tuvo la mayor extensión hasta entonces y el pueblo desapareció. Lo que resistió las aguas y el paso de los años fue otro matadero de Salamone, a mitad de camino entre Villa Epecuén y Carhué.
 En la ruta, allí donde antiguamente era la bifurcación del camino entre Villa Epecuén y el viejo cementerio, hay una réplica de otro Cristo de Salamone, de líneas rectas y similar al de los cementerios de Laprida y Saldungaray. Otro edificio que lleva el sello de Salamone es el Palacio Municipal, con su torre que es la más alta  de Carhué, que para el momento de su construcción no superaba los mil habitantes.
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Las obras de Salamone son Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires y desde 2014 “Monumentos Históricos Nacionales”.
Por si les dan ganas de conocer algo  de  La ruta de Salamone ,   en Google Maps está el mapa completo con cada obra.
 https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?ll=-36.261992%2C-60.029296999999985&spn=7.084714%2C13.31543&t=m&msa=0&z=6&source=embed&ie=UTF8&mid=1SXAFtxtH3aPLoTt-KmdsasI3Pwc
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