Toma un libro, devuelve un libro


   Primero fue dejar un libro en algún lugar público y si lo encontrabas, era tuyo. De esto pasó un tiempo y el mientras tanto trajo algunas ideas para que el libro circule, se comparta,  llegue a otras manos y no se deteriore. Entonces aparecieron las primeras estructuras diseñadas para albergar libros, diseminándose y dando origen a libreros libres. ¿Qué los une? La pasión por el libro y la idea de compartirlo en el espacio público.

Brookstyle  ¡Libera tus libros! comenzó como un club de lectura online pero fue en las calles donde alcanzó su real magnitud, replicándose en diferentes ciudades. El intercambio y la posibilidad de seguir tus libros mientras viajan alrededor del mundo es el gran potencial de este proyecto. Primero te registrás en la web, después dejás un libro en cualquier lugar público de tu zona y contás donde lo dejaste. Si encontrás algún recorrido cercano, vas en busca de otro, aunque puede ser que otros buscadores de libros hayan sido más veloces. Acordadas y masivas, las liberaciones de Brookcrosing se dieron en todo el mundo, inspirando a mucha gente a generar ideas para proteger los libros de la lluvia o el viento. Los primeros, en Berlín, fueron troncos de árboles caídos o estantes colgados de estos.  Brookcrossing es gratis y privado. Lo único que hay que hacer es registrarse en la página de tu país y ser parte del juego.  


Little FreeLibrary  Proyecto global para hacer tu propia librería y compartir tus libros. Las hay en todo el mundo, ya llegaron a Chile las pequeñas librerías callejeras, para retirar libros gratis y devolverlos.
La cuestión es así: te registrás, comprás un signo Carta, te unís a la red mundial de delegados de Little Free Library ¿Dónde ubicarla? ¿Qué actividades generar en torno a la lectura en tu zona, barrio o comunidad? Mientras te haces estas preguntas, esperás la llegada de la biblioteca portátil con guía para armar y algunos consejos para que la biblioteca funcione. También existe la posibilidad de hacerla uno mismo.  
     
   Parece que la primera biblioteca se instaló en 2010 cerca de Hudson en un carril de bicicleta y con la madera reciclada de un granero centenario destruído por un tornado. Para 2015 ya son 25 mil las bibliotecas registradas diseminadas por el mundo y en junio de 2016, 40 mil.
   
    Si estás de viaje, en la página hay un mapa con ubicación precisa de cada una. Además, una galería con los diseños de algunas librerías existentes y en funcionamiento.

 
 


Biblio- Plage / Plage de la Romaniquette ¿Quién alguna vez en la playa no deseó una sombra refrescante y un buen libro? 
    Cerca del mediodía o cuando cae la tarde siempre llega ese momento donde nos debatimos si 
darle fin a nuestra jornada o seguir allí, bajo el sol. El concepto es simple: una cabaña, sillas de playa, 
sombrillas y libros. Una invitación a abandonar el mandato de la hiperactividad playera y encontrar 
placidez e intimidad con un buen libro. 


   Las francesas tienen espacios extrovertidos e introvertidos. Los primeros son alcobas “hacia fuera” 
para que todo el mundo “pueda escapar a la playa con un libro” y los últimos “En el interior” 
para encontrar placidez y lograr intimidad con la historia, con el libro. 
    También hay bibliotecas playeras o “Biblio-Playa”…en numerosas ciudades costeras españolas, en  
Australia, en la capital Uruguaya y en Argentina, de barro, tan sólo a 4 kilómetros de 
Las Grutas. 

Osmosis / Gare de Lyon / París Gare de Lyon se convirtió en una parada de buses 
inteligente. Encontramos una estación de carga de bicicletas, un mapa digital con los tiempos de espera y luces que cambian de acuerdo 
a la hora. La empresa Metalco también instaló enchufes electricos para recarga de celulares y 
una librería pública. 


Los bibliobús tiene sus años en España, con bibliotecas andantes y sociedades de bibliotecarios del camino. La cultura del bibliobus llegó a Argentina: una empresa de colectivos tucumana lo implementó este año en seis unidades de colectivos que hacen el trayecto Tafí del Valle- Tucumán para una pequeña biblioteca. Los pasajeros pueden leer mientras viajan o llevarse el libro con el compromiso de devolverlo en un siguiente viaje.

Biblio-playa de Piedras Coloradas- Río Negro-Argentina


Semana Internacional del Libro
En viaje / Librería Urbana
                            

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