Pisco Sour



    Durante mi estadía en Chile hice una degustación privada del tradicional Pisco Sour. Lo probé en el bar del hotel, en Santiago y en un barcito a la calle en Lastarria, el barrio de las tiendas de diseño y el centro cultural Gabriela Mistral. También en La Serena, y más al Norte en Antofagasta. Cada Pisco fue diferente al anterior, de una mixtura particular.  Más  limón o más dulce, menos o más canela, de tan dulce empalagador, con y sin jengibre, con pisco moderado, con clara de huevo y sin clara. 

    Curiosamente, encontré la variante peruana en un restaurant de mi ciudad. Como sabrán, tanto Chile como Perú se disputan el origen del Pisco y su exclusividad como bebida nacional. Sobre esta cuestión, también sabrán, se ha escrito bastante. Todavía hoy cada país lo erige como trago típico y nacional. ¿Peruano o chileno?  En febrero, Perú le dedica al cóctel un día de fiesta y para que no queden dudas, en el año 2007 lo declaró patrimonio cultural de la nación. Imaginen que si en un país como Chile cada trago que degusté nunca fue igual al anterior -y no es una manera de decir- el peruano es, sin dudas, otra cosa: lleva jarabe de goma, hecho a base de azúcar y amargo de angostura, que es el jugo de lima concentrado. 
   Sugerente el chileno y arrollador el peruano, vale la pena degustar ambos que, desde lo suyo, parece que gritaran: ¡aquí estoy y voy por tus sentidos! 



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