De Flaneurs


    Caminar sin rumbo preciso, perderse. volver al mismo lugar. O estar en el lugar exacto en el momento indicado, disfrutar la comodidad, sentir por una vez que no avanzamos como se supone que debemos avanzar. El perderse tiene algo de eso: volver a pasar por los mismos lugares y ver otra cosa de lo que debería verse. No traducir lo que debe traducirse. O leer exactamente lo mismo que otros y quedarse ahí, disfrutando la sincronía. O quizás lo que realmente importe sea irse de uno mismo, de la copia fiel de lo que espero y esperan de mí. Inventarme una nueva. Probablemente sea eso lo interesante del flaneur que somos, siempre moviéndonos para mirar nuevamente las mismas cosas.
  


Gustave Caillebotte. Calle de París, día lluvioso, 1877


  El término francés flâneur  significa 'paseante'.  La palabra flânerie  se refiere a la actividad propia del flâneur: vagar por las calles, callejear sin rumbo, sin objetivo, abierto a todas las impresiones que surgen al andar. El flâneur era, ante todo, un tipo literario del siglo XIX en París y se considera al poeta Baudelaire el padre de la flanerie.

El extranjero
- ¿A quién quieres más, enigmático? Dime: ¿a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano?
- No tengo padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.
- ¿A tus amigos?
- Utiliza usted una palabra cuyo sentido desconozco hasta ahora.
- ¿A tu patria?
- Ignoro en qué latitud se encuentra.
- ¿A la belleza?
- La amaría con gusto, diosa e inmortal.
- ¿Al oro?
- Lo odio como usted odia a Dios.
- ¿Pues qué amas entonces, raro extranjero?
- Amo las nubes... las nubes que pasan... allá arriba... allá arriba, ¡las maravillosas nubes!


Charles Baudelaire







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