San Clemente del Tuyú



   En viaje comienza a indagar lugares cercanos para compartir con ustedes, lectores, siempre inquietos. Hoy hacemos playa ¡y que playas! abiertas, espaciosas, en un septiembre soleado de escasos visitantes.  Llegamos a San Clemente del Tuyú con el plan de recorrer parte de este sector costero pero aquí nos quedamos, atraídos por la tranquilidad de un fuera de temporada con pocos visitantes.




      
     Aconsejamos fervientemente llevar bicicleta en caso de contar con capacidad en el auto. Las distancias son cortas y pueden recorrer el balneario y alrededores internándose en este peculiar paisaje de dunas, arroyos, bañados, plumerillos y un sinnúmero de aves fáciles de avistar. Traten de llegar hasta la Reserva de Punta Rasa y el Faro San Antonio, punto de aprovisionamiento de aves migratorias y límite real del Río de La Plata. Allí, justo allí, desemboca  al mar. 




   Si en cambio prefieren el relax, aconsejamos las termas de agua salada, en un predio equipado para pasar el día, con centro comercial, spa, gimnasio y cine. Si el buen comer es definitivamente lo de ustedes, como viene siendo nuestra opción con resultados a la vista, la oferta es amplísima. En cantinas, marisquerías y restaurants del centro van a encontrar platos donde el pescado y los mariscos destacan, tanto de mar como de arroyos y lagunas de la zona. La lisa y el pejerrey se ofrecen al verdeo, con salsas o a la parrilla. Muy abundantes son las paellas, las picadas de pescado y las empanadas de lisa y mariscos.






                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                ¿Probaron la Lisa?



    Una característica notable de esta especie: alterna entre aguas saladas y dulces.  Su ambiente preferido es la Bahía de San Borombón, las lagunas, arroyos y también el mar abierto. La lisa se pesca en toda la cuenca del Río Salado y lagunas encadenadas, la albúfera de Mar Chiquita, los ríos Quequén grande, Sanborombón y sus afluentes. Por eso el gran clásico sanclementino, si, adivinaron, es la lisa. No se pierdan las empanadas de lisa, a la parrilla o lisa con salsa Mogú, del Restaurant del Puerto del mismo nombre. 


Les avisamos. 



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