Deseo

   Los viajes son así: están bien porque rompes con la monotonía, porque te mueves con ojos curiosos todo el día, porque tienes la sensibilidad a flor de piel y también porque haces cosas poco racionales, como ir a un lugar sin motivo concreto. Solo porque te gusta el nombre o porque ocupa el extremo de un mapa.

Boomerang. Viaje al corazón de Australia. Xavier Moret.




     Siempre me gustó escribir y desde que recuerdo, siempre estoy subiéndome a un auto, micro o avión. Desde muy pequeña. En aquella época el traslado me parecía aburrido, entonces abría un cuaderno y escribía lo que veía. "Vamos por Las Grutas, dice mamá que falta mucho todavía para llegar", leo en la página de una libreta fechada en 1981. Como viajo desde antes de aprender a leer, en cualquier travesía le pedía a mi padre que escribiese para mí. Y así, a la noche, antes de dormirme, él venía y repasábamos juntos y uno a uno todos los lugares que habíamos recorrido. "Como hoy vimos una estrella fugaz, tenés que dormirte pidiendo un deseo", dijo una vez. Y yo, cerrando bien fuerte los ojos, pensé: "que nunca falten los viajes en mi vida". 



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