Pasear por ruinas

    Existen tantas modalidades del viajar y conocer como paseantes hay en el mundo. Hay quienes gustan de mirar paisajes, otros costumbres, a un gran número sentirse especiales y viajeros, a otros simples turistas y algunos perderse en una ciudad o sentir que están perdidos, para luego encontrar la calle, la dirección. 
     También están aquellos aficionados a visitar lugares donde desarrollaron sus vidas antiguas civilizaciones o las ruinas mismas de sus viviendas y lugares de encuentro.
      El haikyo es, desde hace unos años, una modalidad de turismo en Japón con muchos adeptos. Ya no es la visita periférica a las ruinas de San Ignacio en un paseo a Cataratas del Iguazú. Se trata de un concepto que encierra su propio dinamismo y engloba tanto la visita a casas añejas, edificios que resisten mágicamente el paso del tiempo, antiguos hospitales, parque de diversiones abandonados, reliquias inmobiliarias y ruinas de todo tipo.
     Lo curioso es que a través de las redes sociales se ha expandido el interés que suscitan los lugares aparentemente abandonados y resulta que lo que nació como un interés de unos pocos a través de una guía especializada, se convirtió en tendencia.
     El Club Hotel Sierra de la Ventana fue el primer complejo hotelero de Sudamérica y uno de los primeros casinos que tuvo nuestro país. Pocos años de actividad -1911 a 1920- que bastaron para congregar en sus fastuosos salones a la aristrocracia nacional. La primera guerra mundial y la ley de Irigoyen sobre prohibición de los juegos de azar, marcaron el final del emprendimiento.
   Construido con ladrillos traídos especialmente por Torquinst de su fábrica de ladrillos checoslovaca, la visita a sus ruinas nos permite imaginar aquellos 6400 metros cuadrados y viajar por fiestas extravagantes e historias de alemanes internados en sus pabellones durante su corta existencia como centro de detención. Y después un incendio, como si las llamas fueran necesarias para darle fin a un proyecto.
   Declarado Monumento Histórico por la Municipalidad de Torquinst en 1999, las ruinas del Club Hotel de la Ventana y la historia de este gigante se pueden conocer en una visita guiada. El turismo por ruinas que combina difusión y preservación.

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