Meditación en movimiento -ciudades amigables para la bici-

 "Hay gente que se siente aturdida y desorientada cuando viaja, ya que se desliga del entorno físico que les es familiar, lo cual a su vez afloja ciertas conexiones en la psique. En ocasiones beneficioso -puede sugerir nuevas percepciones- pero con frecuencia también traumático. Para mí, la sensación física del transporte autoimpulsado, junto con la impresión de autocontrol inherente a esa situación sobre dos ruedas, tiene un efecto vigorizante y tranquilizador que, aunque pasajero, me basta para estar centrado el resto del día. Suena como una forma de meditación y de alguna manera lo es. Es una actividad repetitiva, mecánica y distrae y mantiene ocupada la parte consciente de la mente, al menos parcialmente, de una manera que requiere cierta dedicación pero no mucha, sin que eso implique mantener la guardia baja. Eso favorece un estado mental que permite que una parte, aunque no demasiado grande, del inconciente fluya".  



"Algunas ciudades son más complacientes que otras para el ciclista. No solo geográficamente o por el clima, aunque eso también cuenta, sino por los modos de conducta que se fomentan y por la manera en que se organizan. Sorprende cómo las menos complacientes son las más interesantes. Roma, por ejemplo. No es en absoluto una ciudad acogedora para los ciclistas -en esas grandes urbes, la atmósfera del sálvese quien pueda no ha alentado la creación de carriles seguros para bicicletas. Pero si uno es prudente, la experiencia es muy recomendable".

¿Qué ciudad recorrerías en bicicleta y porqué? ¿Cuál te parece poco amigable para el recorrido en dos ruedas y aún así lo intentarías?  

Madrid, por ejemplo, es difícil por una cuestión geográfica más que de tráfico. Aunque claro, si hay sol y es primavera...te aseguro que durante años te acordarás de ella.  




 Pasajes de  Diarios de Bicicleta de David Byrne,  . 2011 Ed. Sudamericana.

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