Distancias -acerca de Irazusta-


Dice Hebe Huart que una vez no tenía suficiente dinero para ir de vacaciones y vio por la televisión que promocionaban un pueblo de mil habitantes, cerca de Gualeguaychú, en Entre Ríos. En el informe aquel dos señoras citaban a la zorra de la vía y el aseo de las nutrias en la laguna como los atractivos del pequeño poblado. "De un solo golpe de vista, yo abarcaba todo el pueblo", cuenta la cronista una vez en su destino.

Como una guía de turismo avezada nos muestra las casas de una planta "sin ventanas al frente, para evitar el sol a pleno",  y un caballo pastando al lado de la estatua de San Martín en la plaza principal.

Ya instalada en la habitación de una casa familiar "que sería de algún hijo que se fue a otra parte", siente que el exterior está  ahí, al alcance de la mano.  Cerdos, una vaca, otra vaca, más vacas. La curiosidad la impulsa al afuera "que no es como en la ciudad". Para la cronista, el afuera es levantarse, hacer dos pasos y estar afuera, de forma que podía recorrer ese pueblo unas treinta veces por día, entrando y saliendo. Y todas esas veces encontrar algo nuevo: al lado de la vaca una oveja y un hombre que le cuenta que la vaca es Rosa y la oveja Mariana.  

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