La jarilla



Cuanto más estéril es el suelo crece lozana y tapiza de amarillo el paisaje cuyano. El diablo la creó, tan envidioso de la obra de Dios. Que tanta belleza debía albergar sitios yermos  pero sobrevivir una flor.
Ella es así. Verde y vigorosa en climas desérticos. Con ímpetu se afirma y extiende  sus ramas. El arbusto soñado que forma manchones amarillos en las terrazas mendocinas muy cerca de los espalderos y parrales de vid.

Ornamental y sin embargo, es combustible y aromatizante. No solo prende el fuego sino que también perfuma el plato. Tantos beneficios terapéuticos tiene como para que los pueblos originarios la denominaran "remedio universal". Algunos: dolores reumáticos, estados febriles, resfríos, tos, dolor de muelas, cólicos, artritis y hongos en los pies. ¿Hay más?

-¡Leña. Jarilla...!

Con ustedes: el jarillero. Un solitario que llevaba en su carro las ramas de la jarilla al pueblo cercano. 

-Jarilla, jarillero! 

Comentarios