Bondiola al paso. Verano en Costanera Sur




  Es cierto, el cerdo empezó a destronar a la vaca si de comidas rápidas se trata. En Costanera Sur y a tan solo unos minutos del centro porteño, existe un amplio y surtido muestrario de parrillas al paso. El denominador común y bocado fetiche de la mayoría de ellas es la bondiola de cerdo con salsa criolla  ¿El motivo? “Primero es la demanda y la gente que se anima a salir de la carne. Después gusta y un día pum, se hace popular” dice José, delantal al cuello y chinchulin en mano.
 Ernesto es “La parrilla de Ernesto”, un confortable puestito frente a la reserva donde el cerdo tiene más salida que cualquier corte vacuno. Sin dudas, las achuras van quedando rezagadas en esta carrera de la gastronomía local popular y el sandwich de bondiola destrona definitivamente al choripán."Sale bondio" es marca en este sur porteño de mesitas y luces de colores donde decenas de motoqueros se encuentran para compartir un rato y mostrar, prolijamente exhibidas, sus motos al paseante.
Algo de Ernesto invita a la alegría. La música de sus parlantes, aunque pequeños, atrae multitudes no sólo en dos ruedas: variopintos comensales improvisan pistas de baile alrededor de sus mesas y al son de la cumbia, el cuarteto, la salsa o el reggeaton. Los parrilleros trabajan tarareando y los comensales se rinden ante el impulso de una palma sincera al ritmo de "la mesa que más aplaude". "Vacío, lomito, chorizo, hamburguesa. Las mejores carnes. "El rey de la bondiola" . Como toda parrilla al paso, tiene sus pro y sus pocas contras. Lo positivo, todo sale rápido y hay libertad de elegir una mesa con vista a la reserva. Comer de parado no es mala opción si tenemos en cuenta que la mesa con variedades de salsas y aderezos está allí cerquita. Ojo, a no abusar, una salsa por vez es lo recomendable.
Volviendo al tema en cuestión, la carne del cerdo, antes considerada nociva para la salud,  no formaba parte de la dieta nutricional y su  grasa era utilizada para jabones y productos de cocina. Tan mala prensa tuvo que el consumo de este animal no estuvo en los estandares de una dieta saludable. Hoy, debido a la genética y a la misma alimentación de los animales, el cerdo tiene un 40 % menos de grasa.  Los orientales, por ejemplo, no despedician nada, aprovechando desde el hocico hasta las pezuñas.
Aún así y pese a ser el corte que más grasa tiene, nosotros preferimos la bondiola  -el cogote mismo del cerdo- y otros cortes más magros como la paleta, el lomo o el costillar.
Por eso les digo, acerquense a Costanera Sur, ubiquense cómodos bajo una buena sombrilla  y dejense tentar por el "sale bondio".


Video Lucas De Cesco- Proyecto Timelapseando.





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