Mundo Pollo

En Villa Gesell, frente a la terminal de ómnibus, está la casa de los pollos por excelencia del balneario. Hace 17 años que Jorge Sánchez se dedica al pollo. A vender pollo, que se entienda, en las formas que este se deja cocinar y ofrecer al hambriento espíritu de playa. Pocas cosas tan agradables en esta vida como saber que cerca hay un pollo haciéndose a las brasas. Y Jorge bien sabe que la vista y el olfato tendrán que ver en esto que su negocio funcione. Así es su local: una  gran parrilla a la calle y sendas chimeneas que expanden por el cielo gesellino el aroma de sus pollos cocinandose.

“El 31 de diciembre cumplo 17 años en esto y la verdad, gracias al pollo soy lo que soy y tengo lo que tengo. Mirá, escuchá”

Miro y escucho, obedezco. Jorge trae del fondo una radio, la enchufa y sube el volumen. Endereza la antena. “Para enamorarse bien hay que venir al sur. Acercate a Pollo Gesell y deleitate. Año a año brindando lo mejor. Pollo Gesell. En el sur se pasa mejor”
“¿Te gustó?” me pregunta. “si esta buena”, asombrada todavía por la puesta en escena. “La canción de Rafaela es porque estamos en el sur de Gesell” “y en el sur, siempre se la pasa mejor”.  

-¿Y cuanto pollo vendes en temporada alta…?

Entre 2700 y 3000 pollos, cerca de 400 la noche de fin de año y 180 sandwiches de milanesa por día, cuando Villa Gesell explota de turistas: familias, grupos de jóvenes solos, gente grande.
-No es solamente pollo tu universo
-Hay que expandirse. No encerrarse por una sola cosa

Jorge Sánchez, el dueño del planeta del  pollo de Villa Gesell. Un universo al sur que admite milanesas.

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