Cosas para hacer mientras se viaja

Con un librito en la primera fila de un ómnibus de doble piso. Mis compañeros de asiento son una pareja de jóvenes muy jóvenes.

“La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren”, dice Victoria en sus crónicas de viaje.

De repente siento un murmullo suave; es ella. Sin mirarlos, o con el ojo de la sien izquierda veo no muy nítidamente que él le acomoda la ropa, desempaña el vidrio, la mira, comen un alfajor, toman agua. Después él le saca un pelo de la cara, ella se rie y come una galletita que saca de la cartera. Miran juntos por la ventana. Desempañan de nuevo el vidrio, se acomodan y miran hacia adelante. “¡¿seis?!” pregunta ella. “ah, si, seis”.  “El tubito”, dice ella.

El debe hablar por señas. O como la mayoría de los hombres, escuchar a una dama pensar en voz alta.  “No se como hacen” dice ella y “no”.
Espero un rato, no hay más voz. Ella se puso a leer un libro muy flaco  y el se chupa los dedos después de dar los últimos mordiscos a una tostada azucarada.

Tandil 75. Rauch. Yerba Amanda con vía Bariloche, que siempre viaja con vos. Plavicom, muros, Hotel cocheras baño privado. Camiones. A 500 metros, salida de camiones. Pony: 200 metros venta directa de fábrica. Mejor Sola. Hotel. Hotel. Las Flores. Zona de curvas, vuelco el termo y el agua corre hacia el asiento vecino, espero no mojarles la revista.

Beso apasionado. 

El me pide un mate que serán tres

-tu chica quiere?
-no, parece que no

Claro. Con ese beso yo tampoco querría un mate o un biscochito.

Comentarios