Teorias del turismo

Mediodía soleado y frío. Me encuentro en la calle con Roberto, un compañero de la época del Instituto terciario cuando estudiábamos turismo. El, desde el negocio y yo subiéndome a un micro para pasear. O para hacer pasear a otros.

“Viajar es útil, hace trabajar la imaginación”, decía un profesor en aquellos años. 

Después de un rato de charla, los dos dijimos "Estuve en Madrid" y "Si, tengo una amiga que vive allá"
Nos reímos.
-Pero lo que más me gustó fue Barcelona- dijo.
-A mí Madrid
-Madrid es más ciudad, está menos preparada para el turismo. Como Barcelona no hay.
-A mí me gusta mirar y Madrid se deja. Barcelona se impone. 
-La capacidad de consumo fragmenta al turista. Al turista tipo.

Hablábamos de cosas diferentes. Y sin embargo estábamos en esa esquina, disertando sobre  viajes y turismo.

Pensé en el turismo como una perspectiva. Una forma de aprender a canalizar el interés por la vida de los demás y una manera de narrar. Una de tantas.
Me despedí de Roberto y su perfume quedó impregnado en mi cara. Caminando pensé en su forma de decir, en eso que está en menos preparado para el turismo. Y me gustó algo en ese estado. En ese menos preparado hay posibilidad.

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