A cielo abierto



Cuando lo conocí, hace trece años, su español era escaso y su palabra de cabecera claramente. Un italiano de Torino viajando por Latinoamérica sólo con su mochila y algunas pocas palabras en español. Hace un año exacto desembarcó nuevamente con un español  fluido y de la mano de una investigación sobre arquitectura de los 50 en Argentina.

“Una de las cosas que más me gustan de estar aquí y alejarme un poco de Buenos Aires es como el cielo se amplifica", dice mientras su mirada se pierde en el monte de eucaliptos. "Allí en Italia no tenemos estas vistas tan extensas. Eso te debe dar otra perspectiva de todo. Aquí donde vives tú, estar rodeada de cielo es una suerte”, concluye, después de subirse a una silla para mirar mejor.

Federico estudia arquitectura racionalista  y busca el horizonte. A cielo abierto.

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