Anfitriona perfecta

Lo de Mer es una casa. Debería promocionarse así, como una casa que te recibe como una casa: todo su encanto está justamente allí. Lo de Mer, en esa esquina soleada de Tandil es, ante todo, una casa. Sobria, elegante, cálida y sencilla. Una casa que ella, Mercedes, alquila para darle vida a este pequeño emprendimiento y es ella misma quien llena de casa a esto que le han dado en llamar hostel, una categoría en la que ingresan pequeños hoteles, hostales, residencias y habitaciones de precios accesibles y baño compartido.

“Desayuno, habitación, ropa de cama, televisión por cable, Internet. Eso es todo lo que tengo para ofrecerte”, me dice cuando la llamo para preguntarle por una cama. “Perfecto, no necesito más”, digo. “Bueno, entonces te espero”.

Llego puntual a la hora acordada. Desde arriba ofrece su ayuda. Intento imaginarla al subir.  Ya en el cuarto: “tango, a ver si dejás tu lugar en esta habitación a Constanza”

Mercedes charla, limpia los cuartos, toma mate, hace el desayuno, mira los mails y. El nombre es justo. En lo de Mer, entrás en su casa, sentís algo de tu casa y te llevás a casa, eso otro de esta casa.

El hostel está en Belgrano al 495, frente a la plaza central de Tandil.

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